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Que es más importante…¿aprender solo o acompañado?

Me parece que el tema no pasa necesariamente por el hecho de ser estudiantes solitarios o acompañados (el porqué de mi afirmación la escribiré mas abajo).

Obviamente, ambas tienen sus ventajas y desventajas, pero hay infinidad de cuestiones que las debemos resolver solos y otras muchas, de forma conjunta.

No hay experiencia mas grata que sentarse entre varias personas a «desenmarañar» un problema y encontrarle soluciones variadas, y de ahí, llegar a un acuerdo, sobre cual es la solución más practica.

Si las personas aprendiesen a crear «master-minds» como lo aconseja Napoleón Hill,  estoy seguro que la curva de aprendizaje se reduciría drásticamente, y eso se vería traducido en gente con mayor conocimiento, principalmente para no caer víctimas de estafadores y charlatanes.

Por otro lado, si las personas aprendiesen a estudiar solas, estoy seguro que de igual manera, esa curva de aprendizaje se reduciría drásticamente.

Volviendo a mi párrafo inicial, creo que si las personas no saben lo que quieren, por más que intenten aprender solos o acompañados, tarden o temprano abandonarán.

Quiero recalcar que esto que digo está basado, única y exclusivamente en mi experiencia personal, y solo es un punto de vista más, pero no teórico, sino, práctico.

Las personas necesitan aprender a marcarse metas, a definir los valores y principios que guías sus vidas, a decidir fechas límite que las mantengan alertas, a buscar mentores y grupos de apoyo, a trazar sus propios planes de estudio personal y en conjunto, a escribir sus objetivos intermedios, y principalmente, a poner en practica todo lo que estudian, para que de esa manera, puedan realmente aprender.

Me gustaba mucho algo que decía el fallecido Jim Rohn: Jamás permanecerás mucho tiempo en algo, si no conoces «la promesa».

Esa promesa a la que hacía referencia Jim Rohn, representa el gran propósito de nuestras vidas, ese «porqué» poderoso, nuestra visión de futuro, hacia dónde apuntamos, qué queremos lograr, en qué deseamos convertirnos, cuáles son nuestras metas y objetivos a nivel financiero, y también a nivel integral.

Yo he visto a mucha gente, empezar su aprendizaje con un entusiasmo contagiante, pero tiempo después, brillan por su ausencia, y esto sucede, porque no tienen una promesa en sus vidas, y ante la primera señal de responsabilidad, de compromiso y de internalizar información muchas veces compleja, desaparecen.

Cuando las personas saben hacia dónde se dirigen,  nada las detiene, nada las amilana y nada las acobarda, y si tienen que estudiar solos o tienen que hacerlo en grupo, lo hacen, porque saben que eso les aporta muchísimo en la consecución de sus metas.

Sin un promesa poderosa, de largo plazo, de total convencimiento, es muy difícil «asegurar» que vamos a lograr algo.

El ser humano necesita motivación, pero esa motivación solamente se la puede otorgar él mismo y varias veces al día, porque la motivación es como el alimento diario, es decir, se la necesita, al menos tres veces al día, y la mejor forma de motivarnos a cada momento, es saber encontrar en nuestro interior, esa promesa que está justo delante de nosotros.

Si hacemos esto, estoy seguro que seremos mejores estudiantes, ya sea solos o acompañados…

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