¿Qué se requiere para ganar en las relaciones personales? ¿Es necesario nacer con una personalidad arrolladora o un gran sentido de intuición para tener éxito en las relaciones?
Cuando se trata de destrezas relacionales, hay quien las tiene y hay quien no. Entonces, ¿sencillamente tenemos que aceptar las destrezas que Dios nos dio, sean cuales sean? ¿Puede alguien que sea bueno para construir relaciones volverse todavía mejor?
La mayoría de nosotros puede darse cuenta de inmediato que está en presencia de una persona con “don de gente”.
Los individuos que tienen una capacidad excelente para relacionarse con otros se conectan fácilmente con nosotros, nos hacen sentir bien y nos elevan a un nivel más alto. Nuestra interacción con ellos crea una experiencia positiva que nos motiva a querer pasar tiempo con ellos.
Algunas personas son tan hábiles para trabajar con la gente que deberían estar en una especie de salón de la fama de las relaciones personales. Asimismo, hay personas cuyas habilidades relacionales les harían candidatos al salón de la infamia social, sin embargo, no es necesario leer el periódico ni estudiar historia para encontrar esos ejemplos extremos.
Uno tiene que lidiar con gente así todos los días: en la calle, en la iglesia, (quizás en el hogar), y sin lugar a dudas, en el trabajo.
¿Qué precio le darías a las buenas destrezas para tratar con las personas?
Pregunta a los ejecutivos exitosos de las compañías más grandes, cuál es la característica personal más importante para alcanzar el éxito en los puestos de liderazgo, y te dirán que es la habilidad de trabajar bien con la gente.
Entrevista a empresarios para descubrir qué separa a los éxitos de los fracasos, y te dirán que es la habilidad para relacionarse con otros. Habla con los mejores vendedores y te dirán que el conocimiento de la gente es mucho más importante que el conocimiento del producto.
Siéntate a hablar con profesores y artífices, forjadores y dueños de negocios, pastores y padres y te dirán que las destrezas relacionales hacen la diferencia entre aquellos que se superan y los que no.
El «don de gente» es inestimable porque no importa qué quieras hacer tú, si puedes ganarte a la gente, ¡puedes ganar en todo!
Mucha gente cae en la trampa de dar por sentadas las relaciones. Eso no es bueno porque tu habilidad para establecer y mantener relaciones sanas, es el factor más importante de tu desarrollo en cada área de la vida. Tus habilidades de interacción, determinan tu posible éxito.
Robert W. Woodruff, hombre cuyo liderazgo transformó la compañía Coca-Cola de un productor de bebidas de alcance regional, a una organización global y una potencia en el mundo de las finanzas, entendió el factor gente en la fórmula del éxito.
En su libro Top Performance (Desempeño al máximo), el experto en relaciones Zig Ziglar cita al antiguo director ejecutivo de Coca-Cola y dice que Woodruff solía repartir un folleto que decía:
Toda la vida es prácticamente un trabajo de ventas. Que triunfes o fracases depende en gran medida de qué tan bien motives a los seres humanos con quienes lidias a que te compren y qué tienes para ofrecer.
El éxito o el fracaso en este trabajo es esencialmente un asunto de relaciones humanas. Es algo que depende de la clase de reacción que generas en tus parientes, clientes, empleados, empleadores, compañeros de trabajo y asociados.Si esta reacción es favorable, tienes gran probabilidad de éxito. Si la reacción es desfavorable estás perdido(a).
El pecado mortal en tu relación con las personas es que no las valores. Que no hagas un esfuerzo activo y continuo por hacer y decir aquellas cosas que les harán verte con buenos ojos, creerte y crear en ellos el deseo de trabajar contigo para la realización de tus deseos y propósitos.
Vez tras vez, vemos a individuos y organizaciones que se desempeñan a una mera fracción de su potencial de éxito, o que fracasan por completo por la simple razón de haber descuidado el elemento humano en la vida y los negocios.
Dan por sentadas a las personas y sus acciones. Sin embargo, son estas personas y sus respuestas las que determinan su éxito o fracaso.
TODO EMPIEZA CON LA GENTE
Todos los éxitos de la vida son el resultado de iniciar relaciones con la gente correcta y luego fortalecer esas relaciones con buenas destrezas relacionales. De igual modo, los fracasos en la vida casi siempre pueden atribuirse a fallas en las relaciones personales.
A veces la conexión es obvia. Enredarse con un cónyuge abusivo, un socio corrupto o un familiar vicioso, tarde o temprano ocasionará grandes daños. Otras veces el problema es menos dramático, como mantenerse a distancia de un compañero de trabajo con el que uno tiene que interactuar a diario, no poder establecer una relación positiva con un cliente importante, o perder oportunidades únicas para alentar a un niño inseguro.
Lo cierto es que todos pueden vincular sus éxitos y fracasos a las relaciones que han desarrollado en su vida.
¿Haz tenido que lidiar alguna vez con una persona difícil?
Tal vez pensaste, no puedo negar que tiene talento, pero me resulta muy difícil trabajar con ella, o es un joven brillante, pero parece que no se lleva bien con nadie.
Son personas que nunca alcanzan a desarrollar su máximo potencial porque solo son capaces de lograr una fracción de lo que podrían hacer si supieran cómo ganarse a la gente. No entienden que las buenas relaciones son más que la cubierta del pastel en la vida. Son el pastel mismo, la sustancia que necesitamos para llevar una vida exitosa y satisfactoria.
Ahora bien, ¿qué deben hacer las personas que no poseen grandes destrezas relacionales?
Debes admitirlo ¿para tí es natural establecer y desarrollar relaciones? ¿eres siempre muy sociable?. Si no es así, debes esforzarte por mejorar tus habilidades innatas. Debes aprender mucho sobre los demás y sobre ti mismo(a).
Hasta el individuo más introvertido puede aprender esto y volverse una persona más sociable, en tanto que alguien a quien le guste socializar, podrá convertirse en experto en edificación y mantenimiento de relaciones.
Como resultado de hacer esto, puedes optimizar tus probabilidades de éxito con los demás, y puedes desarrollar relaciones positivas y saludables que te traigan éxito profesional y satisfacción personal.
Esto no significa que tendrás una relación exitosa con todas las personas que se crucen en tu camino, ya que no puedes controlar la reacción de otra persona hacia tí. Todo lo que puedes hacer es convertirte en la clase de persona que otros quieran conocer y con la cuál puedan construir una relación significativa.
En la vida, las habilidades que emplees y las personas con quienes elijas relacionarte, determinarán tu éxito o tu fracaso.
Las siguientes, son preguntas muy importantes que debes plantearte si quieres aprender a ganarte a la gente:
• Disposición: ¿Estás preparado para las relaciones?
• Conexión: ¿Estás dispuesto a enfocarte en los demás?
• Confianza: ¿Puedes desarrollar la confianza mutua?
• Inversión: ¿Estás dispuesto a invertir en otros?
• Sinergia: ¿Puedes crear relaciones en las que todos salgan ganando?
Analiza con calma estas preguntas y podrás dar respuesta afirmativa a todas ellas. De este modo, poco a poco alcanzarás el éxito en tus relaciones personales, porque serás capaz de desarrollar relaciones sanas, eficaces y satisfactorias.
Ahora tienes la oportunidad de convertirte en la clase de persona que también hace exitosos a los demás. ¿Qué podría ser mejor que eso?