Durante los últimos años he podido observar el área financiera en la vida de muchas personas y he llegado a la conclusión de que su gran problema no es la falta de dinero, de trabajo, de iniciativa o de inteligencia, porque aunque no siempre es lo que todos quisieran, por lo menos un empleo remunerado les brinda una serie de satisfacciones y amistades que no podrían encontrarlas en otros lugares.
La gente por lo general está conforme con lo que tiene (financieramente hablando), simplemente porque no entienden o no se animan a observar un poco más allá de sus fronteras y creen que lo único válido para resolver sus asuntos financieros, es pasarse la vida trabajando para terceros, y si la remuneración es aceptable, creen que todo está solucionado, pero no se dan cuenta que lo más valioso que tienen, no les pertenece, es decir: su libertad y su tiempo.
Entonces, si las personas están conformes con un nivel de vida promedio, ¿cuál es el problema?…
El gran problema económico/financiero que tienen que afrontar actualmente la gran mayoría de las personas en plena edad productiva o laboral (25 a 65 años), es la CARENCIA de un ESTILO DE VIDA LIBRE (es decir, la falta de logros y resultados financieros traducidos en nula libertad financiera y riqueza personal), y la IMPOSIBILIDAD de disfrutar y compartir esta falta de logros y resultados financieros, precisamente por no contar con tiempo libre a disposición, la oportunidad de trabajar y vivir donde ellas decidan y la posibilidad de poder decidir su vida minuto a minuto.
Millones de personas alrededor del mundo entero, justamente en plena edad productiva o laboral, están literalmente “desperdiciando sus mejores años de vida”, amarrados a un trabajo remunerado y de tiempo completo, simplemente para poder financiar un “nivel de vida promedio” del cual no disfrutan a plenitud, sin embargo, un gran número de ellas, son conscientes del alto grado de insatisfacción que están empezando a sentir…
Todo esto surge a raíz de que este creciente número de personas están prácticamente obligadas a “vender” sus mejores años de vida, trabajando en relación de dependencia o autoempleo, con la única intención de generar ingresos que les permitan financiar un “nivel de vida promedio”, con el agravante de no contar con ningún tipo de “formación financiera básica” que las ayude a comprender que actualmente vivimos una época muy diferente, donde cada uno de nosotros somos los únicos responsables de resolver ahora y para siempre nuestros asuntos financieros, con la intención de contar con esa libertad financiera y de tiempo que nos permita decidir y disfrutar nuestra vida como mejor nos parezca.
Estas personas, inconformes con su actual nivel de vida promedio, están empezando a sentir los efectos del “cambio de era”, y el principal síntoma que se vislumbra en ellas, es una notoria FALTA DE MOTIVACIÓN para continuar haciendo lo que siempre hicieron y obtener los mismos resultados, por lo tanto, sienten que necesitan ALGO que las ayude a comprender que aquello que están acostumbradas a “soñar” pero no a vivir realmente, ahora lo pueden lograr si se disponen a “pagar ese pequeño precio” que se necesita para saltar la línea divisoria entre una vida promedio y una vida libre.