El que sabe lo que quiere, lo logra, está enfocado. Tiene claros sus objetivos, sus metas; es como tener los ojos puestos en una DIANA, dirigido a tus sueños; es la brújula que te guía, que te indica el rumbo, apuntando hacia tu PROPÓSITO DIGNO.
Para descubrir tu enfoque, lo primero que debes hacer es saber cuál es tu vocación, por lo tanto, es importante que tomes lápiz y papel y escribas todas tus habilidades, destrezas y preferencias que creas tener
SI, exactamente en lo que te diferenciabas cuando eras niño y que lo sigues haciendo actualmente.
Después, escoge tres aspectos de cada uno, (tres habilidades, tres destrezas y tres preferencias) por orden de importancia; esto te ayudará a conocerte mejor, para definir tu enfoque y tu propósito digno, y puedas de esa manera, aprovechar tu vocación, tu manera particular de ser.
Así podrás redactar tu declaración de visión; ese sueño que sigue latiendo en tu corazón
Redacta una frase en tiempo presente: describe cuáles son las cosas que deseas tener; deberás contemplar todo los aspectos de tu vida; esa será tu visión, tu sueño, tu propósito digno.
Todo lo que puedas imaginar, lo podrás lograr; sólo debes centrar todo tu esfuerzo, tu pasión y tu deseo por lograr ese sueño, ya que nadie lo hará por ti.
Lo más importante que debes entender, y que nadie te lo dirá, es que para lograr ese sueño, ese propósito digno, debes desarrollar una seria de acciones frecuentes, diarias, y colocarlas como piloto automático, es decir, que se conviertan en tus nuevos hábitos.
Esto te va a ayudar a llegar más rápido, y a reencontrarte con lo que más deseas en TU VIDA.