Raúl RICOnline - Más Inteligencia Financiera
InicioBlog¿Eres consciente de tu prosperidad?

¿Eres consciente de tu prosperidad?

Haz un inventario interior y comprueba si las siguientes afirmaciones forman parte de tu conciencia:

  • No hay bastante para todos.
  • Has de conseguir lo tuyo para que otro no se haga con ello antes de que te llegue a ti.
  • Sólo hay una cantidad limitada de peces en el mar.
  • Nunca sabes si vas a tener una oportunidad.

Si estas y otras ideas parecidas forman parte de tu inventario personal, probablemente es que te enseñaron que vives en un mundo de escasez. Te han enseñado a creer en la penuria. El concepto de la carencia ha sido incorporado a tu sistema de creencias.

A fin de crearte una visión interior de prosperidad, deberás librarte de esta vieja visión de penuria.

Las siguientes cinco normas esenciales para llegar a una conciencia de prosperidad pueden ayudarte a lograr el cambio.

1. No necesitas nada más para poder conocer la prosperidad. Librarse de una conciencia de penuria significa cambiar las imágenes interiores que reflejan carencia en tu vida. Tienes ya todo cuanto necesitas a fin de conocer una vida de prosperidad.

No se trata de que vayas a tenerlo todo, lo eres ya todo. La prosperidad es, primero y sobre todo, un juego mental. La componen una serie de creencias invisibles e interiores que llevas contigo. Debes saber que ya tienes cuanto necesitas; no te falta nada para lograr prosperidad en tu vida.

Nos vemos llevados a creer que las cosas materiales constituyen la realidad y nos proporcionan lo que necesitamos cuando, de hecho, son simplemente más materia, hecha de más espacio invisible.

Lo que necesitas lo tienes ya, y cuando sabes esto y entras en tu interior y lo creas en tu mente, el sustento divino que buscas en forma de cosas materiales o de dinero se manifestará en cualesquiera cantidades que necesites.

Debes crear en ti este nuevo sentimiento interior y confiar en la magia del creer. Tus creencias son tuyas, tienen su origen en ti y son lo que utilizas (y lo único que puedes utilizar) a fin de crear las circunstancias de tu realidad física.

Cuando te dices a ti mismo otra cosa, lo que estás haciendo es utilizar tu conciencia de penuria y crear precisamente aquello que más aborreces, tu realidad física.

Confía en el poder de tu mente, en esa guía divina que está fácilmente a tu disposición, y habrás alcanzado el primer paso hacia la manifestación del milagro de la prosperidad en tu vida.

2. No podrás crear prosperidad si crees en la penuria. Cuando hayas dominado la capacidad de convertirte en un ser espiritual, empezarás a comprender que tu personalidad está situada en ese reino invisible y sin dimensiones que llamamos nuestro pensamiento.

No tienes ni límites ni fronteras. Comprendiendo esto sabrás que no te falta absolutamente nada, que cuanto necesitas para vivir está ya aquí y estaba dentro de ti cuando apareciste por primera vez en este mundo físico.

Cuando te dices a ti mismo «No tengo suficiente dinero» o «Carezco de la educación, el talento o la fuerza suficientes para conocer la prosperidad» estás operando en tu mundo mental a partir de una posición de carencia. Es por ello que no puedes entrar en el mundo de la realidad mágica.

A fin de superar este modo de pensar tendrás que reeducarte o, mejor aún, des-hipnotizarte de la mentira que han introducido en tu mente todas y cada una de las tendencias de nuestra cultura occidental.

Tienes ya todo cuanto necesitas. Eres ya completo ahora, eres una persona entera y total y no un aprendiz camino de otro lugar. Debes comprender que eres ya completo y experimentar este hecho en tus pensamientos como tu propia realidad personal.

Cuando llegue el momento de abandonar este mundo físico, no podrás decir: «Espera un momento, no estoy preparado, estoy preparándome, necesito que se me eduque un poco más, estoy acumulando fuerzas, necesito recoger más dinero».

Abandonarás tu cuerpo y éste seguirá pesando lo mismo. Tu vida no es ese cuerpo, no está encerrada en esas fronteras y esas limitaciones. Es invisible e ingrávida. Y lo tiene absolutamente todo.

Cualquier cosa material que hayas creado en relación con tu cuerpo físico es consecuencia de esa mente completa e invisible que posees. Lo irónico del caso es que cuando sabes que eres ya un ser completo empiezas a motivarte de manera totalmente distinta.

Te has acostumbrado a lo que se llama «motivación por deficiencia». Es decir, evalúas todas las cosas que faltan o de las que hay una deficiencia en tu vida y, a continuación, preparas un plan destinado a reparar todas estas deficiencias.

«Necesito más poder, más fuerza, más dinero, más belleza, más posesiones», y así sucesivamente. «Cuando tenga todas esas cosas, tendré prosperidad.»

Fijas así tus metas y pones manos a la obra para alcanzar la prosperidad. Pero esto es una enorme trampa. Nunca podrás conocer la prosperidad a partir de este esquema mental, porque siempre padecerás la enfermedad del «más».

Cuando hayas conseguido el dinero que crees necesitar para ser próspero, tu esquema mental no quedará satisfecho. Tu esquema mental está centrado en el más, en luchar y no en llegar.

Subes así cada vez más el listón y sigues luchando y sufriendo e incluso negándote a ti mismo en la búsqueda de más. Es éste un tema común en nuestra cultura. La prosperidad es imposible con una motivación por deficiencia en la que se piensa así: «No tengo suficiente» o «Me falta algo».

Según pienses, así serás. Si tu pensamiento está centrado en lo que te falta, entonces el «lo que me falta» por definición, tendrá que expandirse. Esta será tu experiencia en este mundo material. Lo que te falta constituirá tu distintivo y tu experiencia de la realidad física.

Hay otra forma de motivación, llamada «motivación de crecimiento», que es el distintivo del individuo que conoce la realidad mágica en el área de la prosperidad.

Lo que ocurre con la motivación de crecimiento es que damos la vuelta al pensamiento interior y optamos por vivir dentro de un marco de plenitud. El diálogo interior que se desarrolla es algo así:

«Estoy entero, completo, total y plenamente vivo en este momento. ¡Esto es! Lo soy todo, no necesito más para ser feliz o para estar realizado. Y, sin embargo, sé que seré diferente mañana. Mi realidad física está siempre cambiando. Las moléculas que formaban mi yo material ayer serán sustituidas por nuevas moléculas. El cuerpo físico que yo tenía hace diez años es hoy completamente nuevo desde un punto de vista físico. Pero también soy algo más que una simple serie física de moléculas. Soy una necesidad divina que va más allá de lo físico. Voy a crecer. Voy a ser algo nuevo y grandioso, pero no más grandioso de lo que soy ahora. Del mismo modo que el cielo va a ser otro dentro de unas horas sin que sus actuales perfección y plenitud sean por ello deficientes, soy yo ahora perfecto y no me falta nada, aunque vaya a ser otro mañana. Voy a crecer, pero ello no quiere decir que me falte nada».

Pensando de esta forma, son imposibles las carencias. Empiezas a tener como motivaciones en la vida tu propia dicha, tus sueños, empiezas a vivir la vida que imaginas es tu vocación, la misión especial y divina por la que estás aquí, y la prosperidad se convierte en tu santo y seña.

La abundancia entra a raudales en tu vida. El universo empieza a proveer exactamente aquello que necesitas, y no lo hace para llenar el vacío de algo; llega a tu vida en la cantidad precisa necesaria para ayudarte a realizar tus sueños.

Cuando no sientes ya que te falte nada, puedes vivir la vida que sabes perfecta para ti y empiezan a llegar cada vez más a tu vida los símbolos de la prosperidad (dinero, objetos, poder, etcétera).

¿Listo(a) para transformar tus finanzas?

Descubre mi programa Éxito Financiero Pa$o a Pa$o y comienza HOY MISMO tu camino hacia un estilo de vida libre.

Conocer el Programa
← Artículo anterior
Siete habilidades para transformar fracasos en victorias
Artículo siguiente →
La derrota es el mejor comienzo