Raúl RICOnline - Más Inteligencia Financiera
InicioBlogPlan de acción para alcanzar todos tus sueños

Plan de acción para alcanzar todos tus sueños

 

La vida es un continuo aprendizaje y es probable que nunca tengamos la oportunidad de poner en practica muchas de aquellas cosas que aprenderemos a lo largo del camino, sin embargo, la amargura de no haber encontrado la oportunidad para la cual nos habíamos preparado, no es tan profunda como la amargura de haber encontrado dicha oportunidad y descubrir que no estamos preparados para aprovecharla.

No podemos esperar a que las oportunidades se presenten para descubrir si contamos con las herramientas y el conocimiento necesario para aprovecharlas, porque si decidimos esperar, es posible que cuando finalmente descubramos aquello que necesitamos, la oportunidad ya haya pasado de largo y nosotros nos encontremos exactamente en el mismo lugar.

La única manera de llegar a nuestro destino financiero, es asegurándonos que cada paso que demos, vaya en dicha dirección. De igual manera, la única forma de poder alcanzar nuestros objetivos financieros con éxito, es asegurándonos que todo paso y toda actividad que realicemos, estén encaminados hacia la realización de metas financieras claras y sólidas.

El convertir tus sueños financieros en realidad, no es el resultado de la suerte o la coincidencia. Las personas financieramente exitosas, triunfan a propósito. Su éxito financiero es el resultado de un plan preconcebido y puesto en marcha.

Tristemente, por cada gran idea o descubrimiento que terminó por cambiar el curso de la humanidad, hubieron miles de sueños que nunca se materializaron, porque quienes los concibieron, nunca desarrollaron un plan de acción para su logro.

Así que si aceptas el compromiso de convertirte en el triunfador que fuiste destinado a ser, este plan de vida, te llevará a través de los pasos necesarios para convertir tus sueños financieros en realidad.

Con el descubrirás, como vencer los obstáculos que encontrarás a lo largo del camino. Aprenderás cómo dar prioridad a tus metas financieras más ambiciosas y cómo ganar la ayuda de otras personas, y como ir de donde ahora te encuentras a donde quieres llegar, más rápidamente.

El logro de un sueño financiero no es más que la consecuencia lógica de un proceso, no obstante, es triste ver como muchas personas emplean más tiempo en planear sus vacaciones que el que invierten en planear su futuro financiero, porque lo cierto es que, todos nosotros triunfamos o fracasamos a propósito.

Alcanzar tu éxito financiero, es el resultado de tomar pasos específicos hacia la realización de tus sueños financieros.

Todos y cada uno de nosotros empezamos nuestras vidas con un enorme deseo de triunfar financieramente. Todos queremos salir adelante. Todos deseamos experimentar felicidad, alegría, amor, paz interior, éxito financiero, pero desafortunadamente no todos lo logran.

No todas las personas lograr obtener los resultados financieros que ellas desean y muchas de ellas poseen un variado arsenal de justificaciones, excusas, mitos, mentiras y disculpas para justificar sus fracasos, sus tropiezos y la falta de compromiso para con sus metas financieras.

Curiosamente, lo único que estas personas tienen en común es que sitúan la culpabilidad fuera de ellas mismas, y siempre es así. Para la persona mediocre, su fracaso financiero es el resultado del sistema, o de la falta de amor por parte de su familia, o de apoyo por parte de sus amigos o de la envidia de los demás, la falta de suerte o simplemente, la falta de oportunidades como dicen muchos.

Los menos atrevidos culpan al destino, mientras los más sofisticados culpan a la situación económica, al sistema político o a las tendencias globales.

Muchos culpan a Dios por sus desventuras. Los más cínicos profesan que «no es lo que uno sabe sino a quien conoce», mientras que los más resignados aceptan que «lo que ha de ser para uno será para uno, y si no ocurre, pues no era para uno y por algo será y a lo mejor no convenía». 

Otros aseguran que lo importante no es ganar o perder sino haber tomado parte en el juego. Toda una serie de diferentes maneras de justificar su mediocridad que aparentemente los exonera de toda culpa.

Para todos ellos, sus fracasos parecen siempre ser el resultado de una conspiración en su contra y la verdad es que es fácil racionalizar nuestra mediocridad y encontrar culpables por nuestros fracasos financieros, si de antemano hemos aceptado que la responsabilidad por nuestro éxito financiero personal, no es enteramente nuestra, no obstante, independientemente de cuál sea la excusa que optemos por utilizar para justificar nuestra mediocridad financiera, hay solo tres cosas claras acerca de todas ellas:

1. Que si te pones en la tarea de encontrar una excusa, con toda seguridad la encontrarás

2. Que si das excusas, seguramente encontrarás aliados, es decir, personas que se una a tu causa o que por lo menos crean en las mismas

3. Que el dar excusas no cambia la realidad de las circunstancias que buscamos justificar con ellas

Así que para que dar excusas. Olvídate de ellas y acepta un 100% la responsabilidad por tu éxito financiero. Después de todo, es tu éxito y tú eres quien debes estar en control.

Lo cierto es que gran parte de los fracasos financiero pueden ser atribuidos a la «falta de planificación», es decir, a la «falta de crear un plan de auto-educación financiera»

La inmensa mayoría de personas solo logran definir su éxito financiero utilizando una de varias vagas en imprecisas ideas de lo que significa el éxito, como por ejemplo:  tener éxito es ser feliz; ser feliz es vivir bien y vivir bien es no hacerle mal a nadie, o triunfar es no tener problemas, o tener éxito es tener dinero.

Es precisamente esta falta de claridad la causante de la infelicidad que muchas personas dicen estar experimentando en sus vidas. Así pues, lo que este articulo pretende es brindarte las herramientas para que elabores tu propio plan de auto-capacitación financiera, el cual te permita modificar tu comportamiento de manera que puedas estar seguro que tus acciones y hábitos, te están conduciendo hacia las metas financieras que deseas alcanzar.

Entonces, de lo que estamos hablando, es de desarrollar un cambio profundo en tu actitud frente a tu crecimiento financiero. Un cambio frente al papel que debes jugar personalmente para lograr materializar tus sueños financieros más preciados, porque tú debes empezar por entender que los resultados que obtienes, son la consecuencia de tu propio comportamiento, del trabajo que realices y tu comportamiento no es más que el resultado de tu actitud.

A veces es incomprensible el hecho de ver personas que se sorprenden de los resultados financieros que obtienen, cuando dichos resultados son los únicos que se podrían esperar de acuerdo al trabajo realizado. Quizás no son los resultados que ellos esperaban; es más, no son los resultados que por lógica uno esperaría, pero son los que son.

Por ejemplo, es de esperar que si tu haces un «pobre trabajo», obtengas «pobres resultados», sin embargo, la verdad es que un «pobre trabajo» no produce «pobres resultados», sino produce «ningún resultado».

Esto quiere decir que si tu no haces nada, te quejas por todo, creen que todos te deben algo y esperas que otros hagan algo por ti, pues nunca alcanzarás nada. Con esta actitud, no solo no obtienes «ningún resultado», sino que incluso eres penalizado.

Ahora, si tú verdaderamente deseas lograr mejores resultados financieros, debes dar un gran salto de hacer un «pobre trabajo» a hacer un «buen trabajo» y lo haces porque crees que hacer un «buen trabajo» te producirá «buenos resultados», pero tristemente te encuentras con la sorpresa de que un «buen trabajo» no produce más que «pobres resultados»; que contrario a lo que esperabas, «buen trabajo» no es sinónimo de «buenos resultados», sino que en la mayoría de los cosas, a duras penas solo logras producir «resultados mediocres»

Alunas personas sin embargo, deciden dar un salto aún mayor y deciden que para obtener los resultados financieros que ellas desean, están dispuestas a hacer un «excelente trabajo», porque después de todo, es de esperar que un «excelente trabajo» produzca «excelentes resultados», no obstante, para sorpresa de muchos, su excelente esfuerzo no produce más que «buenos resultados», lo cuál, como es de esperar, resulta frustrante para muchas personas quienes obtienen resultados muy por debajo de sus propias expectativas.

Todo esto nos lleva a una sola conclusión: Para lograr los «excelentes resultados» que todos deseamos obtener, no es suficiente con realizar un «buen trabajo»; ni siquiera un «excelente trabajo». Para lograr «excelentes resultados», debes estar dispuesto a realizar un «trabajo extraordinario».

En realidad, el salto de un «trabajo excelente» a un «trabajo extraordinario», no es un salto muy grande. es un salto relativamente pequeño, pero si te animas a dar este pequeño salto, la diferencia será abismal.

Lo que diferencia a las «personas extraordinarias» de las «personas excelentes», es muy poco, pero ese poquito demás, es suficiente para ayudarlas a pasar de hacer un «excelente trabajo», a hacer un «trabajo extraordinario»

Bueno, ¿Qué hemos aprendido de esta relación existente entre el trabajo que realizamos y los resultados que obtenemos?…

Que cuando tomamos la decisión de ir a ese último nivel, definitivamente obtendremos resultados distintos; que si deseamos obtener «resultados excelentes», no podemos hacer el mismo trabajo que hace el común de las personas; que si deseamos vivir una «vida de excelencia», debemos ser «personas extraordinarias» en nuestra manera de ser, de pensar y de actuar.

¿Crees tú, tener el suficiente deseo de llegar a ese último nivel? Pues, si es así, necesitas entender que este estado de «comportamiento extraordinario» es la consecuencia de desarrollar un «plan de acción extraordinario». Un plan de acción que te conduzca hacia la cima de tu propia superación financiera.

 

¿Listo(a) para transformar tus finanzas?

Descubre mi programa Éxito Financiero Pa$o a Pa$o y comienza HOY MISMO tu camino hacia un estilo de vida libre.

Conocer el Programa
← Artículo anterior
Tu primer empleo
Artículo siguiente →
Diseña tu propio plan de auto-educación financiera