Antes de que consigas que tus deseos se hagan realidad, debes decidir qué deseas (financieramente hablando).
Cuando las personas no obtienen lo que más desean en la vida, suele ser porque no saben lo que quieren.
Trabajan una semana tras otra y sueñan con una buena vida, pero rara vez formulan una idea clara de lo que aquella “buena vida” debiera ser.
Aún siendo personas competentes y trabajadoras, carecen de metas y objetivos financieros que cumplir.
Les han enseñado a disparar un arma, pero jamás les enseñaron a apuntar en la dirección correcta.
Una de las verdades más asombrosas acerca de la naturaleza humana es que cualquiera puede hacer algo realmente notable en la vida, si tiene algo realmente notable que hacer
Cuando decides lo que quieres hacer, el resto viene por añadidura. Te levantarás cada mañana con una razón poderosa para salir de la cama.
Tus días poseerán un significado real porque les estarás dando contenido con un quehacer trascendente. Serás capaz de beneficiarte de tu talento, tu tiempo y tus oportunidades, porque tendrás un propósito financiero digno que cumplir.
Sin este propósito financiero digno, el asombroso poder que tienes para satisfacer tus propios deseos permanecerá desactivado, inmovilizado en segunda fila, con el motor encendido pero nadie al volante.
Al contrario, cuando tienes este propósito financiero digno, pasarás suavemente los cambios y viajarás a velocidades que superarán en mucho tus expectativas.
Lo que debes hacer a partir de HOY, es tomar el volante y pensar en lo que realmente quieres desde el punto de vista financiero; no en lo que supuestamente deberías querer; no en lo que otros quieren para ti, sino en aquello que tu deseo más profundo representa para ti…