El apalancamiento existe en muchísimas formas, y una de las más conocidas formas de apalancamiento, es pedir dinero prestado, sin embargo, tenemos que reconocer que la gente abusa demasiado de esta forma de apalancamiento financiero, y debido a las consecuencias de ese abuso, muchas personas le temen.
Le temen tanto que piensan que la única solución es dejar de prestarse, destruir las tarjetas de crédito y pagar lo más pronto posible la deuda de la hipoteca, sin embargo, es importante reconocer que aunque millones de personas hacen eso, no logran salir de esa espiral de deudas y contrario a lo que quieren, terminan hundiéndose cada vez más.
Por lo general, el tomar ese tipo de decisiones, lo único que aportan en el individuo, es hacerlo sentir miserable, aunque en casos extremos, es la solución mas prudente.
Algo que me convence mucho de la filosofía de Kiyosaki, es su capacidad para explicar lo complejo, de forma simple, y en este caso, él se refiere a las tarjetas de crédito, de la siguiente manera:
Dar una tarjeta de crédito a algunas personas, es como darle una pistola cargada a un borracho. Cualquiera que esté cerca del borracho, está en peligro, incluyendo al borracho….
Explicarlo mejor, imposible.
Ahora me acuerdo lo que siempre repite Jim Rohn: Cuando alguien ha dicho algo de manera perfecta, ¿para que cambiarlo?…simplemente adopta eso y hazlo tuyo…Es por eso que adopto estos conceptos sabios y los hago parte de mi formación financiera personal.
Conozco gente que ostenta sus tarjetas de crédito como si fueran trofeos de guerra, y las tienen como un signo de status, pero siempre están quebrados. He visto también a otras personas que sólo usan sus tarjetas cuando están con unas copas encima y les falta efectivo. Inconscientemente, usan la tarjeta y gastan diez veces más de lo que pensaban gastar.
Kiyosaki nos dice que en lugar de temerle al poder del apalancamiento de las deudas, debemos aprender a usar a nuestro favor este poder, y aquí surge una de las lecciones más importantes que enseña: La deuda mala vs. la deuda buena.
Otra de las genialidades de su filosofía, es su capacidad de hacer distinciones precisas y es por eso que para cualquier concepto que explica, siempre tiene respuesta para el concepto opuesto.
La deuda tiene una lado positivo y un lado negativo. La deuda buena tiene el poder de acercarte a la libertad financiera y a la riqueza personal, en cambio, la deuda mala, te acerca a la pobreza y te mantiene ahí.
El gran problema es que la mayoría de las personas están sobre-saturadas de deudas malas, y muy pocas aprovechan el poder de las deudas buenas.
Acá hago un paréntesis para responder a una pregunta que puedo adivinar que te estás haciendo:
- Deuda Mala es por ejemplo, pedir dinero prestado para renovar tu auto, cuando la hipoteca de tu casa te tiene agobiado o cuando no has cubierto las mensualidades del colegio de tus hijos.
- Deuda Mala es cuando pides dinero prestado para comprarte el reloj que siempre quisiste y que cuesta tres veces más de lo que ganas al mes.
- Deuda Mala es cuando tienes un ahorro personal para emergencias, y te prestas a ti mismo con la intención de devolverlo, pero nunca lo haces y tampoco recuerdas en que «malgastaste» ese dinero.
Algo que también he comprobado, es que la gente tiene una capacidad increíble para prestarse dinero y confían en ese «optimista interno» que les dice: lo importante es la gratificación instantánea. Luego verás cómo pagarlo.
La gente es experta en dar argumentos para conseguir su objetivo, pero no ponen el mismo interés al momento de pagar, y lo más gracioso es que muchas personas terminan siendo las víctimas cuando se sienten presionadas a pagar.
- Deuda buena, es por ejemplo, conseguir un crédito bancario para invertirlo en ciertas propiedades inmobiliarias previamente analizadas, y que de antemano sabes que el alquiler o renta de las mismas, te reportarán suficiente ingreso residual para pagar la cuota mensual de la deuda, e incluso te sobrará dinero extra.
- Deuda Buena es asumir una responsabilidad financiera para adquirir un activo generador de ingreso y que el mismo te reporte más dinero del que tienes que erogar.
En pocas palabras, tienes que aprender a usar el poder del apalancamiento financiero y no abusar de él, ni temerle.
Si respetas el poder del apalancamiento financiero y lo usas de manera sabia y cautelosa, te aseguro que estarás practicando una de las lecciones más importantes en el Juego del Dinero.